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No se llora. ¿O sí?

La peque, ayer, vino donde mi corriendo a decirme: “Esa señora me ha dicho que no se llora. ¿Es malo llorar?”

No es la primera vez que oigo eso de “No se llora.” Concretamente estos días, con la vuelta al cole, lo he oído unas cuantas veces a las puertas de la escuela infantil o del colegio.

El llanto de un niño siempre responde a algún tipo de expresión de malestar. Puede que a los adultos nos parezca, a veces, que ese malestar es injustificado o que el llanto no es la mejor forma de expresarlo. Esa es otra cuestión. Pero, nos guste o no, si un niño llora es para expresar su malestar.

¿Diciéndole “no se llora” resolvemos entonces la cuestión? ¿de verdad no se llora, o lo que queremos transmitirle es que llorar puede no ser, necesariamente, la mejor manera de protestar o de transmitir algo?  Son dos ideas diferentes. Para nosotros, los adultos, pueden parecer sinónimos, pero el mensaje “no se llora”, para un niño que está aprendiendo a expresar sus emociones y gestionarlas, es muy drástico y transmite un claro mensaje. Tanto es así, que mi propia peque, al oír esa frase, concluyó “¿llorar es malo?”.

Los beneficios de llorar están comprobados científicamente: “derramar lágrimas no es perjudicial. Gracias a ellas, se liberan las hormonas del bienestar que ayudan a disminuir los niveles altos de angustia y que actúan como un calmante natural de las emociones intensas. Y, después del llanto, llega la calma y se entra en un estado de relajación.” Por supuesto, entiendo que el lloro no es, en ocasiones, la forma para expresar el malestar y lo suyo sería gestionar nuestras emociones y expresarlas en otros términos. Pero entonces, de lo que se trata es de aportar a los niños las herramientas para que puedan verbalizar y gestionar sus emociones.

“No se llora” no es la forma de lograr eso. Con esa expresión, a través de la educación, instamos a los niños a menudo a reprimir el llanto asociándolo con parecer demasiado sensibles, débiles o inseguros.

No nos olvidemos que no es fácil ser un niño.

Por si os interesan, en este post de la semana pasada, os muestro algunos libros más sobre las emociones que acabamos de incorporar (y aquí tenéis otras sugerencias sobre libros en torno a las emociones).

¿Soy la única que alguna vez a pensado, a mis treinta y pico años, que si pudiera servir de algo, me echaría a llorar cuando suena el despertador para quedarme un día de relax sin ir a trabajar? 🙂

¡Un besazo y feliz día!

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3 Comentarios

  • Responder laura Septiembre 27, 2016 en 10:43 am

    Gracias por esta reflexión, no suelo dejarte comentarios pero te leo siempre y tus palabras esta vez no sabes cómo me vienen de bien. Y es que está tan mal visto que te vean llorar, cuando es algo taaaan necesario muchas veces… que estoy también cansada de oír eso de “ya eres mayor para llorar”.

  • Responder Marta García Septiembre 27, 2016 en 3:20 pm

    Sin duda , hay que llorar.
    Y mira que soy de las que le digo a mi peque… por eso no se llora… pero por ESO concreto. Es decir, quiere un juguete y le decimos que no se lo compramos….y llora. No, por ESO no se llora, esas cosas se hablan, que ya ‘eres mayor’ (5 añitos) y vemos el motivo de no comprarlo.
    Por el resto de sentimientos que le hacen llorar siempre le dejo llorar, y cuando se calma lo hablamos.
    No sé 🙂

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