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Parto normal, culpabilidad y otros

Querida mamá que no tuviste el parto que esperabas,
Ojalá te pudiera decir que se olvida rápido la decepción que sentiste cuando supiste que el parto que comenzaba, por motivos necesarios (o tal vez no tan necesarios), no iba a ser como tú habías imaginado durante meses. Sé por propia experiencia que no es así. Mi primer parto fue instrumentalizado y nada “idílico”, y aún hoy me cuerdo de aquellas horas y siento cierta tristeza. Incluso, a veces, no puedo evitar preguntarme si hubiera podido hacer algo para que todo hubiera sido diferente. Recuerdo que hubo momentos, tras nacer la pequeña, que sentía hasta cierta culpa por no haber podido hacer las cosas de una forma distinta y que su llegada al mundo no hubiera sido tan dura para ambas. El tiempo no hace que lo olvidemos necesariamente, pero sí da una nueva perspectiva. Por eso quiero compartir contigo, ahora, lo siguiente:


Después de aquel parto nada soñado, tuve un segundo parto fue un maravilloso alumbramiento natural, con un bebé entre mis brazos tan solo una hora después de que llegáramos al hospital, y siendo plenamente consciente de todo y pudiendo dar la bienvenida al bebé llena de ilusión.
¿Crees que esto que te cuento, me hace más madre de mi segundo hijo que de mi primera hija? Ni mucho menos, ¿verdad?
¿Crees que eso que te he contado hace que mi vínculo con el pequeño sea más especial que con la pequeña? Imagino que no, ¿verdad?
¿Crees que mi segundo hijo es más sano o mejor por eso que te he contado? Imagino que no, ¿verdad?

Volver atrás y hacer las cosas distintas para tener ese parto que tú soñabas, es imposible. Puede que no pudieras hacer nada para que hubiera sido diferente, o puede que sí. La cuestión es que eso ya no importa; No importa ada. Y seguir pensando en ello solo te generará tristeza y culpabilidad. Pero lo que sí puedes hacer es pensar que, a partir de hoy, y de cada día, puedes hacer las cosas tan diferentes como tú quieras para que la relación entre tu pequeño y tú sea como tú la desees y la soñabas. Incluso así, puede que haya ocasiones en que las cosas no sean como durante 9 meses las soñaste. De hecho, me atrevería a decir que rara vez suelen ser como las soñamos durante un tiempo. No te culpes por ello, ni creas que el motivo subyacente es que tú no eres tan buena madre como creías que serías. Más bien, la única razón de que entre tu realidad ahora y tus sueños pasados haya una gran distancia, es que la imagen de la maternidad que muchos medios, redes sociales, libros e incluso otras madres y padres nos transmiten, no es propiamente una imagen realista. ¿O tu ves familias enteras vestidas de blanco por la calle?

Soñar es bueno, nos llena de ilusiones y nos permite ponernos nuevas metas y trabajar por ellas. Pero no dejes que tus sueños pasados te impidan vivir y disfrutar la vida que tienes frente a ti. Ese bebé, naciera como naciera, está deseando ser feliz contigo y que le des todo tu amor. Es eso, y no cómo fuera el parto, lo que incidirá en su futuro y en cómo es vuestra relación. No permitas que lo pasado marque tu presente y vuestro futuro. Cada día es una nueva oportunidad para ambos, para librarse de culpas y para ser felices. Si me permites una sugerencia, disfruta, siente, llora, ríe, descansa, corre, para… haz todo lo que necesites y lo que te apetezca, pero sin culpa pasada ni sueños anquilosados que te nublen todo lo bueno que tienes ahora y que puedes vivir.

**Este texto lo publiqué en Facebook hace unas semanas, pero quería compartirlo aquí también para quienes no lo leyerais por allí y os pueda gustar, o por si alguien quiere compartirlo con alguna persona más allá de la red social.

Esta carta la escribí en especial para ti María, que me escribiste hace unas semanas un email pero solo lo pude ver después. Y de paso lo quise compartir públicamente pensando en todas las madres y padres que se sienten culpables o que no estén pudiendo disfrutar como quisieran de su maternidad/paternidad, por el hecho de que esa aventura no comenzara o no haya transcurrido exactamente como ellos soñaron. No importa nada cómo los trajimos al mundo o cómo llegaron a nuestros brazos, lo que importa es que les queremos hasta la luna y vuelta, y eso es lo que ellos sienten y necesitan.

¡Un besazo y feliz día!

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4 Comentarios

  • Responder Marta García Septiembre 20, 2016 en 2:28 pm

    Hasta la luna y vuelta y más infinito y estrellitas de colores y corazones!

    Esto me lo dice mi peque de 5 años y nació por cesarea en la 37+1 después de 3 días y 3 intentos de inducción por mi preeclampsia.
    Estuve casi 48h sin poder cogerlo con oxígeno en la incubadora por dificultad para respirar debido a la medicación que me dieron, y me sentí super culpable de toda la situación, pero “hay que coger el toro por los cuernos” y hacer que incluso una situación así sea lo más especial del mundo, aunque no fuese el parto soñado, fue nuestro parto.

  • Responder sradiaz Septiembre 20, 2016 en 3:10 pm

  • Responder Patricia Rivera Septiembre 21, 2016 en 6:00 am

    Muchas gracias por estas palabras. Yo pensé que había tenido un “buen parto” hasta que dos años después supe las consecuencias que había sufrido y que el ginecólogo se calló. La verdad es que estos días necesitaba leer algo así para volver a tener fuerzas, dejar de culpabilizarme y de pensar en lo que puedo haber sido y disfrutar al máximo de mi peque que ya tiene casi cinco años. Así que, muchas gracias de nuevo.

  • Responder Aník Noviembre 2, 2016 en 12:53 pm

    Yo prefiero no pensar en mis 3cesareas…ninguna fue deseada, me quedaré toda mi vida con las ganas de sentir un parto natural…pienso que gracias a que vivo en este tiempo no me quedé en el quirófano…
    Hoy me hiciste pensar y se me saltaron las lagrimas igual que cuando mi medico me decía que tenia que ser una cesárea…
    Pero tengo 3 soles que me alumbran el día! los sentí dentro de mi y la forma de nacer da igual…

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