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Carta abierta a mis hijos: Cuando me muera…

Cuando me muera…

— Tomo aire, trago saliva, e intento deshacer el nudo en la garganta. He escrito esa primera frase montones de veces, y a continuación me quedo casi sin aliento. Pero quiero poder seguir. Muchas veces pienso que tal vez un día leáis algunas de las cosas que yo escribo por aquí o por las redes. Y si hay una que sería importante que leyerais, creo que es esta. Así que vuelvo a tomar aire, a tragar saliva, y sigo intentando deshacer mi nudo en la garganta.–

Leed esta carta con una sonrisa, por favor. Ojalá hayamos pasado muchísimos años juntos y hayamos vivido mil y una aventuras. Nada me gustaría más que poder hacerme muy viejita un día, por el hecho de poder veros crecer durante mucho tiempo y sentir cada día esa inmensa felicidad de ser testigo de cómo maduráis y os convertís en personas increíbles. Pero, haya pasado el tiempo que haya pasado, podéis leer esta carta con una sonrisa. Porque desde que sois parte de mi vida, yo no hay un solo día que no haya sonreído, y es gracias a vosotros. Desde que me convertí en madre, cada día pensé, qué afortunada soy y qué suerte tengo de tener estos tesoros. Gracias, vida.

Ahora no sé desde dónde os estaré viendo ni cómo, y el pensarlo en este momento me aterra, no lo niego. Pero sé que estaré sintiendo el mayor orgullo del mundo y que os estaré abrazando. ¿Sabéis el libro de “siempre te querré pequeñín que os he leído tantas veces de chiquitines?” Pues eso, siempre te querré; desde algún sitio os estaré queriendo basta el infinito y más allá. SIEMPRE. Así que leed esta carta con una sonrisa, por favor.

No os tengo nada que pedir, porque sé que por vosotros mismos decidiréis un camino que será el mejor. Pero, si pudiera deciros una última sugerencia, creo que sería: sed honestos, siempre. Con todos, pero sobre todo con vosotros mismos. La paz y la felicidad que da el saber que se están haciendo bien las cosas con uno mismo y con los demás, no se compra ni con todo el dinero del mundo. ¿Cómo os gustaría que os trataran a vosotros? Intentad pensad en ello, y actuar en consecuencia con los demás. Incluso, con vosotros mismos.

Muchas veces os equivocaréis. Es parte de la vida, y no por ello lo estáis haciendo mal o peor que nadie. Madurar y alcanzar sueños es ensayo y error, y lo importante será que siempre os levantéis y aprendáis una lección de esa caída. Igualmente, muchas veces tendréis dudas o miedo. Escuchad vuestra voz interior, esa que según más la escuchas más fuerte te habla, como dice el cuento de Blef que también leíamos mucho, ¿os acordáis? Hay una frase que a mi me encanta y dice “Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana” (es de Steve Jobs). No dejéis que el miedo limite esos sueños ni vuestra forma de vivir. Tenéis todo lo necesario para conseguir lo que os propongáis, estad seguros.

Cuando erais pequeñitos, recuerdo el miedo que os daba intentar escalar a un árbol del parque. Muchas veces decíais “no puedo, tengo miedo”. Y yo os repetía “intentalo, yo estoy aquí para protegerte y no pasará nada. Eres más capaz de lo que crees, inténtalo a ver qué pasa”. Y entonces, probasteis y descubristeis que efectivamente podíais, y solo estaba en vuestra cabeza la barrera. Pues eso mismo, intentadlo siempre; yo seguiré siempre protegiendoos, y vosotros conseguiréis lo que os propongáis pasito a pasito.

La vida no es un camino de rosas. De hecho, si leéis algo más de lo que yo he escrito, veréis como siempre digo que la maternidad no es nada rosa, a diferencia de lo que muchas veces nos hacen creer. Pero, la vida es una aventura fascinante y con una sonrisa, con espíritu positivo, con ganas de superarse cada día, y con honestidad, se disfruta un montón y se lográn cosas increíbles. Así que, leed esta carta con una sonrisa y sabed que yo estoy sonriendo porque desde el instante en que llegasteis a mi vida, no hay un solo día en que no haya sonreído, y todo gracias a vosotros.

Como os dije en otro post, pero quiero repetidos: “La vida es para ser feliz, no es para llegar el primero.” ¡A por la felicidad, pasito a pasito!

Os quiere siempre, amatxu.

 

 

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