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Mamá estresada : carta para ti

Querida mamá estresada,

Nos cruzamos muchos días por la calle, incluso varias veces al día. Igual me equivoco pero tengo la sensación de que muchas veces te sientes estresada. Lo cual no me extraña nada porque si no te veo correr con tus peques, te veo volviendo de trabajar con cara de prisa, o cargada con bolsas de la compra, carrito, niños y demás. En ocasiones ambas nos cruzamos con una tercera mamá que suele ir vestida y arreglada como de revista, desde bien pronto por la mañana. Le sueles mirar con cara de alucinación, y creo que a mi también se me queda esa misma cara.

Veo tus ojeras, similares a las mías no creas, y veo tu cara de prisa. Incluso percibo tu expresión de “no puedo más” en muchas ocasiones. Algún que otro día me ha dado la sensación de que me mirabas cuando me veías andar con los peques tranquilamente mientras tú ibas a la carrera con los tuyos.

Yo también he sido una mamá estresada, no te creas. Hablo en pasado pero aún me estoy “curando”, si te soy sincera. Pero por si te puede inspirar, te quería contar que creo que “tiene cura” y que, en el fondo, es más fácil de lo que parece.

Ya, en este momento estás pensado ¡ja, lo que yo te cuente! No te voy a negar que ser madre de familia, trabajar, y las otras mil cosas que hacemos suponen una carga. Evidente que sí. Pero, ¿necesitamos hacer esas mil cosas? ¿Es todo lo que hacemos imprescindible? ¿Qué pasa si decimos “hasta aquí” y nos tomamos algunas de esas cosas como secundarias?

Mi experiencia es QUE NO PASA NADA. Tal cual.

¿Mi casa es un poco caos y el orden no es exactamente el rey? Lo reconozco.

¿En casa no se plancha la ropa, salvo que sea estrictamente necesario por algún motivo? Lo confieso.

¿Yo podría ir mejor arreglada, peinarme un poco más, e intentar tener una vida social mas activa? Sin duda.

@nirosaniazul

Pero todo ello sería a costa de estar estresada. De ir siempre corriendo. Cuando estoy estresada me siento más tensa y ello hace que tenga menos paciencia con los niños, que disfrute menos de las cosas que estoy haciendo porque estoy preocupada por todo lo que aún me falta, etc.

¿Y al final, de qué se trata todo esto? El otro día leía:

“solo tenemos dos vidas. La segunda empieza cuando nos damos cuenta que solo tenemos una.”

Desde hace un tiempo me ha tocado vivir, más o menos de cerca, casos de gente a la que una enfermedad les ha cambiado la vida de la noche a la mañana. Reveses que da la vida y que hacen reajustar al instante las prioridades. Todos ellos han llegado a la misma conclusión: cuántas cosas secundarias hacía y cuántas cosas importantes me estaba perdiendo. Así que, desde el verano yo no dejo de replantearme:

¿Necesito de verdad hacer esas mil cosas? ¿Es todo lo que hago imprescindible? ¿Qué pasa si digo “hasta aquí” y me tomo algunas de esas cosas como secundarias?

Y mi experiencia es QUE NO PASA NADA. Tal cual.

Es el miedo a bajarnos de esa “rueda” en la que entramos y que hace que todo gire y gire, lo que nos hace continuar. No es que sean cosas imprescindibles, es que entramos en una rueda en la que ni nos cuestionamos qué hacemos y qué no, porqué lo hacemos y porqué no dejar de hacerlo.

No te olvides de ser feliz.

 ¡Un besazo y feliz día. Nos vemos por Twitter, Instagram y Facebook  !

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Y si eres una mamá reciente, tal vez esta carta a una mamá primeriza te inspire.

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4 Comentarios

  • Responder Monica Olmos Rubio Septiembre 25, 2017 en 11:32 pm

    Qué difícil es bajarse!

  • Responder Mari Carmen Riquelme Septiembre 26, 2017 en 8:26 am

    Me encanta tu blog y tus siempre acertados consejos, ahora nos toca empezar a ponerlos en práctica, muchas gracias y feliz día!! un besote

  • Responder Maitane Septiembre 26, 2017 en 5:42 pm

    ¡Qué bien me ha venido leerte hoy! Para mí las mañanas son una carrera a contrarreloj. Para cuando llego a trabajar después de preparar a los niños para el cole, etc. estoy que me va a dar una taquicardia. De hecho, esta mañana me estaba planteando que tengo que hacer algo al respecto porque no es plan empezar el día con semejante tensión en el cuerpo. En fin… Y en lo de ir despeinada, y desplanchada soy una profesional como la copa de un pino.

  • Responder ESTHER Septiembre 27, 2017 en 12:21 pm

    Me ha gustado mucho tu post, me siento muy identificada. Desde que nació mi hija empecé a bajarme de la rueda. No siempre lo consigo, desde luego, pero está claro que se vive mejor 🙂 Me ha gustado especialmente la tercera pregunta y y la respuesta. Sin duda. A costa de estrés. A veces lo olvido, me estresa y me hace sentir realmente mal. Vivo hecha un cuadro y sin a penas relacionarme con personas adultas. Pero resulta que cuando me arreglo o salgo con mis amigas…..salvo excepciones me estresa. Conclusión: no me compensa. En fin, gracias por tu post 🙂

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