Hijos felices
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Hijos felices : Carta a padres y madres

Hijos felices. Sí, de una u otra forma creo que todos los padres soñamos con que nuestros hijos sean felices. Y me parece lo lógico, la verdad. Pero hasta cierto punto. Por eso, y porque últimamente en el parque, por la calle… me he encontrado con situaciones que me han dado qué pensar, quería escribir esta carta (reflexión) dirigida a padres y madres.

Hijos felices : Carta a padres y madres

Queridos padres, queridas madres que os esforzáis porque vuestros hijos sean felices:

Entiendo que vuestros hijos son lo que más queréis en el mundo, y deseáis con todo vuestro corazón su felicidad. Os confieso que yo me siento igual. Pero, ¿qué entendéis vosotros por hijos felices?

Tratando de ser lo más rigurosa posible, he acudido a la Real Academia de la Lengua Española, para revisar cómo define felicidad, (Del lat. felicĭtas, -ātis), y nos encontramos con 3 acepciones:

1f. Estado de grata satisfacción espiritual y física.

2. f. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. Mi familia es mi felicidad.

3. f. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. Viajar con felicidad.

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**camiseta “jugar es algo serio” de Manifiestatee 

¿Os parecen las tres acertadas? ¿Qué son para vosotros hijos felices?

El otro día, estando en el parque, mi hijo hacía cola para montarse en un columpio mientras otro niño llevaba rato largo (larguísimo más bien) columpiándose con la ayuda de su madre. La madre, consciente de que había cola de niños esperando, hacía el amago de parar el columpio cada cierto rato y decirle al niño “tenemos que bajar que hay otros esperando.” Pero, al instante, el niño comenzaba a protestar y llorar, y la madre volvía a columpiarle mientras miraba la cola y nos decía a quienes estábamos a la espera “es que si le bajo se va a enfadar.”

Efectivamente, a los padres nos gusta que nuestros hijos sean felices y no pretendemos enfadarles. Pero, ¿se trata de que sean felices, sin importar los valores que les estamos transmitiendo o pensando solo en su propia felicidad y sin que se tengan que preocupar en absoluto por el resto de la sociedad?

Como esta situación, podría describir otras muchas, en las que claramente los padres/ madres demostramos esforzarnos por “hacerles felices“: hacerles los deberes del colegio, responsabilizarnos de sus libros/ tareas por ellos, evitar que cometan error alguno “quitando cualquier obstáculo de su camino”….

¿Pero la felicidad que buscamos para ellos es la ausencia  de  inconvenientes  o tropiezos?

Nos guste o no, los tropiezos van a ser parte de su vida. Y mejor que sea así, porque caerse es la única forma de aprender y mejorar. Además, nosotros no estaremos siempre ahí cuando esos inconvenientes o tropiezos tengan lugar. Al fin y al cabo “los hijos son algo prestado”, como dice una conocida frase.

Ser hijo no es fácil, es así. Yo misma incluí un capítulo hablando de ello en mi libro. Por supuesto que, como padres, tenemos una responsabilidad en cuanto a su felicidad y bienestar. En el post empezaba por decir que todos, y me incluyo, queremos ver a nuestros hijos felices.

Pero… “no hay que confundir felicidad con placer” (como bien decían en este artículo de El País que me gustó leer).

¿Hacerles felices o darles las herramientas para que sean felices?

Esta creo que es una pregunta clave.

Y yo diría que nuestra labor, al menos la mía, no es hacerles felices. Sino que se trata de darles las herramientas para que ellos, de forma autónoma y a lo largo de toda su vida, puedan construir su felicidad, sin que necesiten de mi ayuda para “hacerles felices”.

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¿Felices por encima de todo y de todos?

Esta es otra pregunta que nos debemos hacer.

Yo, personalmente, quiero que sean felices pero sin hacerse nunca daño a ellos mismos ni hacer daño a otros. Es decir, esa felicidad ha de tener en cuenta tanto su bienestar como el hecho de que convivimos con otras personas.

Por tanto, el RESPETO y la COMPRENSIÓN, junto con la idea de que NADIE ES MEJOR QUE NADIE, me parecen aspectos clave para construir esas herramientas que les ayudarán a construir su felicidad: la autoestima, la empatía, la sinceridad, la generosidad, la tolerancia, la perseverancia… 

Por ello, para acabar esta carta, me gustaría invitaros a reflexionar sobre la idea de hacerles felices: cuando estéis en el parque y vuestro hijo/a lleve rato columpiándose y otros esperen, cuando tengan deberes de colegio que hacer, cuando se olviden libros u otras cosas del colegio o de otros ámbitos…

Y que, más que preocuparnos por hacerles felices, en el sentido de “ausencia de inconvenientes”, nos cuestionemos continuamente si estamos logrando darles las herramientas que necesitan para construir su felicidad sin nosotros y conviviendo con otros con tolerancia y respeto.

¡Un besazo y feliz día!

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1 Comentario

  • Responder Marta Capella Junio 14, 2018 en 9:45 pm

    Pues mira yo estoy de acuerdo contigo, hay que darles y enseñarles herramientas para que sean felices pero entre esas herramientas también está la de equivocarse y aprender a levantarse de los errores y tropiezos. Un besazo!!!

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